
Se trata de uno de los fotoperiodistas asesinados el pasado abril en Libia, por parte de las tropas leales a Gadafi. Con poco más de 40 años, se trataba de uno de los profesionales más preciados y con mejores dotes para expresar el malestar del mundo. Aún así, prefiero presentar una imagen suya que describa la esperanza.
Y en este caso, dejar que sea su voz, la voz de una persona desaparecida, la que hable de lo que vemos:
Personas que conocí en las playas de Colombo, la capital de Sri Lanka, me dijeron que llevaban tres meses sin acercarse al mar, temerosas de volver a un medio que antes era para ellos gran fuente de placer. Fue caminando por el litoral de Colombo cuando saqué esta foto de unas colegialas divirtiéndose en un día de ocio en la playa. Pensé que, después de todo lo que había visto y fotografiado del tsunami, aquella imagen podía ser un punto final acertado.
Nos has dejado tus fotos, Tim, y para nosotros son un punto y seguido porque tú estás en ellas.